La ciudad de las bestias

La ciudad de las Bestias, escrito por Isabel Allende, es un libro de aventuras y creencias espirituales.

Alexander Cold, un chico de ciudad acostumbrado a las comodidades y a no salir de su zona de confort, es mandado con su abuela a una expedición del International Geographic ¡en el AMAZONAS! Corre el rumor de que una temible bestia acecha en la jungla y el grupo de la expedición piensa conseguir pruebas que demuestren la existencia de este feroz animal. Sin embargo la presencia de indígenas invisibles será un gran obstáculo que les impedirá seguir con su misión.

Recomiendo este libro porque la historia se desenvuelve en un lugar lleno de misterios que no conocemos. Me encanta que haya la participación de animales y que se explique las creencias indígenas que me eran completamente desconocidas.

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El asesinato de la profesora de lengua

Este corto libro de Jordi Sierra i Fabra es una historia juvenil de lo más entretenida y curiosa. Este misterioso relato te sorprende desde el principio y con un giro radical al final. En cada capítulo aparece un enigma distinto que tendremos que averiguar tanto los lectores como los propios personajes del libro.

Recomiendo mucho este libro porque el drama y el suspense te hacen seguir adelante y no parar. Al ser un libro corto pero con varias pistas te pegas todo el rato resolviendo pruebas poniendo a prueba tu capacidad para resolver misterios.

¡SONRÍE!

¿Alguno de vosotros odia ir al dentista? A esta desafortunada niña le espanta. Tras un horrible accidente, esta muchacha sufre muchas cosas durante su infancia entre dentistas, la pubertad, su relación con sus amigas y el molesto dolor de una desastrosa dentadura.

Recomiendo este libro de tiras de cómic porque es divertido y fácil de leer. Es sincero y entretenido. Me gustó porque decía la pura verdad de hacerse mayor y dejar de ser niña. Al ser un cómic, es algo rápido que te puedes leer entre horas si te aburres.

Revoltosa Recoletas en busca de la poción morritos

Revoltosa Recoletas y Malena y Carla son mis Youtubers favoritas. Este es su primer libro y me ha encantado. Tenéis que veros algún vídeo de Revoltosa para entender la historia, aunque de hecho, hay un vídeo que representa la primera parte del libro.

La historia es divertida y variada; las ilustraciones son graciosas comparadas con las personas de verdad.

El libro en sí está demasiado chulo, pero si queréis flipar en colorinchis, tenéis que saber que si lo pedís en su página web, os llegará firmado con una dedicatoria personal y con un regalito sorpresa.

Juntos

“Juntos” es una trilogía de Ally Condie. Para mí, es una mezcla de Crepúsculo y Los juegos del hambre.

Trata de una “Sociedad” que controla todo y a todos. Cassia, una joven ciudadana de una de las provincias, es emparejada con un chico, pero su corazón pertenece a otra persona. Con esa otra persona se percata del control al que la “Sociedad” los tiene sometidos y que tienen derecho a elegir cómo quieren vivir su vida.

Ya me he leído el primero y me estoy acabando el segundo. Las cubiertas indican bien el mensaje de liberación que hay en cada libro. En cada libro veréis cómo los personajes se van liberando y rebelando contra la “Sociedad”.

Contraste

Esta es la continuación de “OJITOS”.

La siguiente diadema para mí era muy simple, así que decidí darle un toque personal. La he llamado “CONTRASTE” porque la mezcla de los dos colores es extrema y divertida. Es tan simple como la manualidad anterior, pero el resultado es completamente diferente. Con esta, os recomiendo que uséis una diadema de plástico y de un color vivo. Os recomiendo poner el pegamento en el pompón en vez de en la diadema si habéis usado una de plástico porque sino el pegamento se resbalará de la superficie. Coged unos 4 o 5 pompones del color que queráis y colocadlos de forma simétrica. Luego, pegadlos con la milagrosa pistola de pegamento de la forma que hayáis pensado. Debería quedaros como unos ricitos.

Espero que el resultado os haya gustado tanto como a mí.

Ojitos

Si tenéis unas diademas u horquillas que ya no os sirven y/o están hechas una basura, esto os será útil. He utilizado una pistola de pegamento para todas las modificaciones, así que si no tenéis una, encontraos una ya. La primera diadema que os voy a enseñar la he llamado “OJITOS” y solo necesitas varios ojitos saltones y una pistola de pegamento. Coged la diadema que vayáis a usar y aseguraos de que no tiene accesorios propios, sino que sea una tira de alambre envuelta en tela. Coged la pistola y pegad los ojos muy juntos para que no se vean espacios entre ellos. Vais a necesitar unos 20 ojos saltones, así que no os preocupéis de quedaros sin porque eso está asegurado. Podéis poner el pegamento en los ojos o directamente en la diadema, pero siempre con cuidado de no quemaros. Así de simple.

Amenaza infantil

La amenaza de la COVID-19 todavía existía, pero los niños pudimos regresar al cole.
Era mi primer año en secundaria. Estaba ilusionada y quería probar a aprenderme todos los pasillos. Aunque pudiéramos estudiar en el cole había una regla: si alguien de la clase tenía COVID-19 volveríamos a casa y a Google Classroom. Y eso fue lo que pasó.
Sin embargo, los profesores olvidaron sacar a todos los niños del cole cuando cerraron las puertas y se quedaron encerrados con nosotros dentro.
Ese mismo día, algunos alumnos de mi clase se hicieron pasar por los profesores y comunicaron a los padres que se habían llevado a los niños a un campamento seguro y así, durante varias semanas, estuvimos entrenando y fabricando armas con reglas y rotuladores.
Al cabo de un mes ya nos habíamos hecho con el poder de secundaria.
En cuanto a los profesores: los capturamos y los encerramos el primer día a todos. Algunos fueron atados y metidos en el armario de clase de arte; otros, sujetos con cuerdas a los ventiladores y todavía hoy se les oye dando gritos o girando. Los más afortunados eran vendados de pies a cabeza y apoyados junto al cubo de la fregona.
Volvamos a los niños.
Fuimos entrenando con el equipamiento de gimnasia y fabricamos armas con el material de arte y papelería.
Yo elegí el arco y la regla. El arco estaba hecho con papel de aluminio, rollos de papel higiénico y gomas para pulseras que servían como cuerdas. Las flechas eran ventosas o desatascadores y reglas con rotuladores o transportadores de ángulos.
La regla era como mi espada. Enganché en el borde una escuadra con una goma y así la convertí en un arma muy afilada.
Otros preferían la pistola de pegamento porque es más dolorosa una quemadura que un golpe, pero cada uno tiene su gusto. Otros usaban tirachinas hechos con palos de polo y gomas del pelo para lanzar gomas de borrar, chicles y globos de agua.
Había varios tipos de entrenamiento: uno era ninja, otro era de camuflaje, otro era control de armas y el último era supervivencia.
Para el entrenamiento ninja usábamos el material deportivo de la clase de gimnasia, para el de camuflaje practicábamos en la sala de arte con pinturas para la cara. Para el entrenamiento de control de armas, pintábamos lianas con pintura en la pared o utilizábamos maniquíes para la simulación. No preguntéis de dónde sacábamos los maniquíes.
Y para el último, el entrenamiento de supervivencia, encerrábamos a tres o cuatro niños en el comedor para que se prepararan su propia comida o lucharan por ella. Era eso o utilizar los macarrones crudos para fabricar estrellas ninja.
Después de un mes entrenando duro y alimentando a los profes con lo que supiéramos preparar, finalmente, llegaron los padres.
El caso es que los padres, finalmente, descubrieron que no estábamos de campamento y vinieron al edificio de secundaria a recogernos. Nosotros estábamos avisados porque habían llamado al colegio para comunicar a los profesores que vendrían. Tuvimos que obligar a los profes a contestar con su voz y acento. Los amenzamos con quemar los libros de la biblioteca. Si se negaban, la amenaza sería doble porque los niños que prefieren los libros a los videojuegos, como yo, estarían llorando y gritando sin parar. Así que aceptaron.
Al haber sido avisados, nosotros tuvimos tiempo de sobra para poner todo tipo de trampas por todo el cole.
Los más mayores, con el móvil, prepararon una trampa de distracción: construyeron pilas de cosas pesadas y libros sobre terrones de azúcar. Para ganar tiempo de escapar, pusieron hielos al lado de cada terrón. Cuando se derritiesen, la pila de libros se caería y los alumnos mayores usarían los móviles para reproducir gritos de gente. Así, los padres creerían que un profesor había tenido un accidente e irían a ayudarle. Los adultos que entraran ahí serían encerrados con llave.
La siguiente trampa fue el clásico lazo de caza. De esta trampa se encargó un compañero que es boy scout.
En el edificio de secundaria hay cientos de habitaciones donde los padres se podrían esconder, por esta razón, pensamos que los podríamos localizar con la siguiente trampa, pusimos un trozo de film en medio del camino y lo cubrimos de gel hidroalcohólico o colonia. Cuando los adultos chocaran con el papel transparente se les quedaría el olor y podríamos detectarlos.
Ahora solo queda esperar a que lleguen…

En el número 6 de la revista digital de Valencia Escribe

Cuadro abstracto colorido

Para este cuadro he utilizado acuarelas, ceras de colores, cinta adhesiva de papel y opcional una esponja.

Lo primero es poner la cinta adhesiva en líneas diagonales o, si quieres probar otras formas, es decisión tuya. Después, elige colores brillantes y alegres. Con ceras de colores, colorea los espacios entre la cinta adhesiva. Puedes pasarle la esponja para difuminar el color por si no te convence cómo queda. Para que el color sea más intenso, pásale una pasada de acuarela del mismo color de cada espacio y así no se quedará tan rayado. Pinta los bordes del lienzo para que quede todo pintado. Cuando estés seguro de que la acuarela esté seca, quita la cinta para que quede un cuadro colorido y divertido.

AVISO: Insisto en que esperes a que la acuarela seque para quitar la cinta. Si está mojada, podría gotear y mezclarse con otros colores.